Miras por la venta y suspiras mientras pasa ante tus ojos el paisaje, árboles, montañas, nada más, será un viaje
largo, tus ojos comienzan a pesarte hasta cerrarse, te quedas dormida.
Estás sentada en una banca, sobre una calle larga de
adoquines, sabes que es un sueño, porque jamás has estado ahí, y tu cabello
está largo, del largo que siempre quisiste tener, pero jamás pudiste, siempre
fuiste muy perezosa para cuidar de tu cabello, pero todo esto se siente tan real, la
brisa en tus mejillas, inhalas y exhalas profundamente cerrando tus ojos,
cuando los abres, algo te hace voltear hacia él, lo miras y pierdes la respiración,
es perfecto, bueno no lo es, tiene el cabello un poco largo y descuidado, tal
vez sus labios son demasiado gruesos, y hay una pequeña cicatriz cerca de su
mejilla, la que puedes ver mientras está perfil, sí, no es perfecto, pero se
siente como si lo fuere, así con todas las imperfecciones que tenga, es como
perfecto para ti, después te sientes como una idiota, diciendo eso si ni
siquiera lo conoces, el gira su cabeza a donde te encuentras sentada, por lo
que bajas la tuya la suelo ruborizada, sintiéndote como una acosadora mirándolo
fijamente, ¿te habrá visto?, no lo crees, los chicos como él no suelen fijarse
en ti, jamás lo han hecho, ni en tus sueños, sueltas una risa tonta por la
ironía de eso. Lo miras de reojo, no se fijo en ti, que sorpresa, está
desesperado supones, ya que mira su reloj por tercera vez desde que lo acosas con la mirada, y el suspira, tal vez espera a su novia o a su novio, eso te deprime
porque es lo más probable, no que sea gay sino que tenga alguien en su vida,
porque míralo, no es como si no pudiera.
Pero te levantas, ¿de dónde has sacado el valor?, qué más da esto es un sueño, ¿no?, y si no lo
es, no es como que no te hayan rechazado antes, sólo lo saludarás simple y
sencillo, pero ¿si te mira extraño?, ¿si se ríe de ti?, te quedas pegada al lugar
donde estás sin poderte mover, imaginando las mil y una formas en las que pueda
rechazarte sin siquiera conocerte, de pronto lo ves, está levantado y camina
hacia ti, ¿te está mirando? No, lo más probable es que vea a alguien detrás de
ti, pero no puedes girarte a rectificar, estás paralizada, y él cada vez más
cerca, lo puedes apreciar mejor, como sus pestañas casi tocan sus mejillas
cuando sus ojos se cierran al parpadear, como se le forma una pequeña arruga en
la frente cuando está frunciendo el ceño, tal vez frustrado, y como al hacer
esto frunce sus labios más hacia el lado derecho, la persona que está con él ¿se
da cuenta de eso?, ¿acaso se ha tomado el tiempo de contar cada una de sus
pestañas, de los lunares en su cara mientras duerme?, metros, centímetros los
separan, ¿hace cuánto comenzaste a aguantar la respiración? ¿Una hora? ¿Minutos?
¿Segundos?, él pasa de lado, sueltas el aire que estabas guardando, era obvio
que su destino no eras tú, nunca lo eres, quieres reír pero no puedes moverte.
“Disculpa” escuchas
decir detrás de ti, no puede estar hablándote a ti ¿cierto?, aún así te giras
y lo ves parado frente a ti, mirándote entrecerrando los ojos, con su cabeza
ligeramente inclinada a la izquierda, sientes como tus ojos se abren más de lo
normal de sorpresa, y giras a todos lados, no puede estar hablándote a ti pero,
ya no hay nadie más aquí, la anciana que
te pareció familiar regando las flores en el balcón en el edificio de enfrente
ya no se encuentra, tan poco el niño parecido a uno de tus primos que pateaba una pelota a unos cuantos
metros de ti, ni al vendedor de globos que viste hace un momento, aún sabiendo
que estaban sólo ustedes ahí, te señalas a ti misma con tu dedo índice, a lo
que él ríe bajito mirando al suelo, para después asentir, “¿Te conozco?” , te quedas en shock de
nuevo, ¿lo conoces?, te parece tan familiar, cómo si antes lo hubieras visto,
bueno esto es un sueño ¿no?, tal vez ya lo viste antes y su cara quedó grabada
en tu subconsciente, pero di algo, habla, claro pero no puedes, niegas con tu
cabeza frenéticamente, lo que saca otra sonrisa de él y se forman un par de
hoyuelos algo irregulares en sus mejillas, y tú te quedas como boba mirándolo,
sin hablar, genial, como un cliché muy tonto de La sirenita cuando se queda sin
voz. Estira su mano hacia ti, “mucho
gusto, entonces”, te quedas mirando su mano y después a él y en un arranque de valentía lo haces, tomas
su mano, sientes una corriente eléctrica desde su toque hacia todo tu cuerpo, y
ahí lo ves, cientos de imágenes de ustedes dos, en unas ni siquiera se ven como
lo hacen ahora, en algunas son niños, en otras ancianos, hay una en la que son
un par de gaviotas, en la mayoría son ustedes como ahora, pero diferentes, lo
ves de nuevo, como saliendo de un trance, suelta tu mano y te sonríe tímidamente, “Lamento no haberte encontrado en esta, tuve que irme antes de tiempo” ,
y te das cuenta de todo ahora, esto no es un sueño y lo recuerdas, estabas
dormida, un chirrido de llantas y un movimiento brusco te despertó, todo
giraba, sólo podías ver árboles y tierra, vidrios, escuchar gritos y llanto,
sientes un fuerte golpe, todo te duele, pides perdón a tu familia y amigos por
no poder verlos de nuevo, te despides y todo es negro, y estás aquí ahora, él
te mira preocupado, sientes una lágrima
en tu mejilla y la tocas con tu mano, ya no duele, no tanto, ya no sientes esa
opresión en tu pecho, es como si todo fuera paz ahora, y sonríes, él también, tiende
su mano hacia ti “Te he esperado demasiado ¿vamos?”, tú la tomas y lo sigues, ¿a dónde irán?, ¿estás
en el cielo?, ¿irás al infierno?, jamás hiciste algo que dañará a alguien intencionalmente, ¿qué pasará?, pero estás con él, y en todas esas imágenes, en todas
esas vidas, siempre te sentiste segura a su lado, así que si tienes que ir
allí, mientras este él todo estará bien, todo saldrá bien. Como si leyera tu
mente se detiene frente a ti y te abraza, “todo
estará bien, estaremos un tiempo juntos, hasta la próxima vida, después sólo
tendremos que encontrarnos, pan comido” , tu ríes ante su comentario y
también lo abrazas, muy fuerte, “te
extrañé mucho”, dices por fin, te abraza más fuerte, “también te extrañé”, se separa de ti sonriéndote, continúan caminando
tomados de la mano.
“Estoy ansiosa por
encontrarte de nuevo”, dices entusiasmada, él ríe fuerte y hermoso de tu comentario, lo que
hace que te avergüences, sales con esos comentarios cuando acaban de
reencontrarse, pero él te sigue sonriendo y mirando de reojo mientras caminan,
da un suave apretón a tu mano, “paciencia
pequeña saltamontes, aún nos queda un tiempo juntos”, y le sonríes . Y así
permanecen juntos, hasta que tengan que reencontrarse de nuevo en su próxima
vida.
Les tengo esta pequeña historia, es mía, les pido de favor no ponerla en algún otro sitio, sin consentimiento, ni modificarla, espero hayan disfrutado leerla, como yo lo hice al escribirla.


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